Revista nº 11, Enero 2009

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A NUESTROS MAYORES

En la época navideña y a la llegada de un nuevo año, a nuestros mayores se les agolpan recuerdos de una larga vida. Suelen ser los grandes olvidados; incluso, las residencias –paradójicamente en estas fechas- continúan con el cartel de “completo”, en el marco de un tiempo festivo y despreocupado.

A ellos se dirige nuestra atención, con un sentimiento de cierta tristeza, y el agradecimiento por una vida plena, marcada, tal vez, por el infortunio de encontrarse y sentirse en soledad, o por ver cercano un fi nal de camino y ciclo, donde no pensaron llegar.

Estos “grandes sabios”, no solo por la experiencia de años acumulados, nos dan en estos días una lección de saber estar. Verlos pasar y escuchar su voz apagada, nos hace comprender que otros tiempos seguramente no fueran mejores, pero sí más felices en gran medida al vivir en un ambiente familiar, que ahora, en muchos momentos les falta.

Nuestros mayores al celebrar la Navidad, ven con generosidad el relevo de su generación. Ceden todo el protagonismo a los más pequeños allegados, y el verse refl ejados en un Niño Dios recién nacido les llena de satisfacción por el deber cumplido.

Este fuerte arraigo en la fe o en valores perfectamente asentados, su mirada limpia y muchas veces su rostro desencajado, se ha hecho presente más que nunca en las fi estas navideñas para dar inicio de este nuevo año 2009. Gracias a ellos -madres y padres- los demás podemos disfrutar con alegría y desenfado días de abundancia y afectividad entre todas las personas de buena voluntad. Vaya a ellos nuestro agradecimiento.

Esta demasía y jolgorio de este tiempo navideño contrasta con la escasez y penurias que padecen millones de personas en todo el mundo. En este sentido, fi jamos también nuestra atención en estos otros sectores o lugares del planeta donde parece que el tiempo no avanza ni trae prosperidad. A esa soledad de nuestros mayores, se une la debilidad de niños y mujeres, especialmente en el continente africano, a donde van dirigidos los esfuerzos de la V Campaña solidaria briocense, que otro año más asociaciones culturales, educativas y deportivas locales organizan, con el fi n de atenuar en alguna medida el sufrimiento del pueblo Saharahui y
mejorar las condiciones de salubridad, en Burkina Fasso, con la construcción de una maternidad.

Desde la Asociación cultural Gentes de Brihuega, deseamos felicidad y prosperidad para este nuevo año 2009, que nace con la esperanza de conseguir otro mundo y realidad muy diferente a la actual, en el que la cultura, el deporte, la música y la solidaridad vayan de la mano.

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