Revista nº 4, Diciembre 2004

Estándar

Educar para la solidaridad

La Educación es la tarea más difícil a la que todos nos enfrentamos, que es y debe ser objeto de reflexión, por la falta de valores que hoy día no sabemos transmitir a quienes empiezan una vida llena de incógnitas y preguntas sobre qué va a ser el mañana de nuestros hijos.

Pero mayor es la preocupación que suscita la falta de expectativas que tienen en otras partes de nuestro planeta, al no poder ofrecer a los suyos una mínima educación, por la escasez de medios humanos cualificados y la situación de hambruna y desesperación en la que se encuentran. Para aminorar tanta desdicha no es bueno empezar por el tejado, pues entendemos que para conseguir el adecuado desarrollo de los pueblos sería más conveniente empezar por los cimientos de una buena educación, o al menos una mínima educación.

Sin ese desarrollo que tome como referencia la “educación”, tampoco la verdadera Paz se abrirá paso entre tanta ignorancia; pero el obstáculo primero es la gran falta de conciencia por nuestra parte, que nos hace ser “indiferentes” ante la desgracia ajena, esté a nuestro lado o más allá de nuestras fronteras.

Es posible que la prefer encia de valores esté cambiando en nuestra sociedad, al mostrarnos como bueno y adecuado la búsqueda de lo que conlleva satisfacción, beneficio propio, autocomplacencia y no el interés común o bien de otros. Si algo estorba se elimina, si hay un problema se ignora, y si se desconoce es como si no existiera.

Esta situación de indiferencia, en especial por los que están más lejanos, nos mueve a esta Asocción Cultural a unirnos a la “Campaña para mejorar la Educación en el Sudán”, en una zona afectada por la guerra: Kajokeji, junto a la frontera de Uganda. Unas gentes que puede parecer estorban, son un problema y aún conociéndose, todos lo ignoramos.

Por todo ello, dejamos a un lado nuestra prevista celebración por cumplir un año “Gentes de Brihuega” como asociación cultural, dando cuenta en esta editorial de la intensa actividad de este primer año, para plantear una serena reflexión sobre el cimiento de todo desarrollo: la Educación, y consecuentemente ofrecer nuestro ánimo y apoyo a una iniciativa solidaria que esperamos consiga acercar la educación a quienes carecen de ella.

Seremos felices en esta Navidad y siempre, si hacemos que otros lo sean, o al menos lo intentamos, con una sonrisa, con voluntad, y también siendo solidarios de verdad, ahora y siempre.

Adelardo Ortega Caballero
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